La masa madre no es un animal de compañía, pero se parece: come, espera y se pone de mal humor si la olvidan dos semanas a 28 °C. En un piso pequeño el bote vive en nevera entre tomas, no en un altar. Esta guía cubre el arranque, el olor que sí y el que no, y cuánta harina gastar para no llenar la basura de descarte.
Puedes hacer tortitas o crackers. Si no, reduce la toma: 20 g de madre, 20 de harina, 20 de agua bastan para mantener.
Arrancar sin mitología
Harina (mejor un poco integral al inicio), agua y un bote limpio. Mezcla a partes iguales, espera, descarta y vuelve a alimentar cada 24 h hasta que doble con burbujas regulares. El día 3 suele oler raro: no tires aún. El día 6 o 7, si no hay vida, revisa el frío del piso o la harina muy vieja. Un paño, no un cierre hermético asfixiante, al inicio.
| Olor | Suele ser | Qué haces |
|---|---|---|
| Yogur suave / manzana | Bueno | Sigue el ritmo |
| Vinagre fuerte | Hambre o calor | Alimenta y valora nevera |
| Rancio / esmalte | Malo | Tira y empieza |
| Nada a los 7 días | Inerte | Cambia harina y sitio más cálido |
Nevera y el día de pan
Una vez estable, nevera y toma semanal. Sácala unas horas antes de amasar, aliméntala y espera que doble. Si horneas cada diez días, una toma el día anterior basta. No dejes el bote al sol de la ventana. Etiqueta la fecha: la memoria del piso es peor que la del fermento.
- Arranca 7 días con tomas diarias.
- Pasa a nevera cuando doble con regularidad.
- Toma semanal o el día antes de hornear.
- Usa el descarte o reduce la ración.
El bote espera en silencio. Tú pones el calendario.
Cierre
Masa madre en un piso es un hábito pequeño: un bote, una toma, un sábado de horno. Sin altar y sin culpa si un mes no horneas: nevera y una cucharada de harina te devuelven al punto. El pan llegará cuando el olor vuelva a ser de yogur suave y no de olvido.